Las necesidades de nuestras mascotas varían en cada época de su vida. Y así lo hace también nuestra relación con ellos. El tiempo pasa para todos, no solo para las personas, y entender cómo afecta a nuestros ARISTOPERROS y ARISTOGATOS es crucial para poder estar a la altura de las circunstancias y ayudarles a tener una vida plena y satisfactoria, en todas sus etapas.

Porque el cachorrito alocado, inquieto y con energía inagotable poco tiene que ver con el perro senior en el que se acaba convirtiendo. Su físico cambia. Su ánimo, también. Aunque está claro que cuando nos mira a los ojos sabemos es el de siempre… es importante adaptarse a su momento vital.
En ese sentido, determinar la edad real de una mascota ayuda a que los veterinarios puedan hacer bien su trabajo en cada momento. Tanto en lo que respecta a alimentación como a tratamientos médicos, en caso de que sean necesarios.
Siempre se ha dicho que un año de un perro o un gato equivale a siete años humanos. Si bien esta creencia tiene cierta lógica, basada en la observación por parte de los dueños (a falta de métodos más científicos), la verdad es que la edad de perros y gatos es muy diferente entre sí. Del mismo modo que lo es entre miembros de la misma especie, ya que el tamaño y la raza influyen notablemente en la esperanza de vida de las mascotas.

Por lo general, los animales de mayor tamaño tienden a tener una vida más corta que los de menor tamaño. En el caso de los gatos quizás es menos evidente, pues la mayoría de los felinos se mueven en parámetros muy similares (los maine coon serían casos excepcionales, por supuesto). Mientras que en los perros sí existe un espectro bastante grande de tamaños. No hay más que pensar en todos los tamaños que hay entre un Chihuahua y un Gran Danés.
Teniendo eso en cuenta la American Animal Hospital Association ha creado una guía de las etapas vitales caninas, que divide a los perros en seis categorías: cachorro, junior, adulto, maduro, senior y anciano. Según los veterinarios esta clasificación es más útil, exacta y descriptiva que el número de años en sí mismo.

1. Así, un cachorro va de 0 a medio año. Es la etapa del nacimiento y la lactancia.
2. La etapa junior comprende del medio año a los nueve meses, y es un momento de crecimiento.
3. La etapa adulta empieza a los nueve meses y llega hasta los seis años y medio. En este momento se termina el crecimiento y se alcanza la madurez sexual y física.
4. Un perro maduro está entre los seis años y medio y los nueve años y nueve meses.
5. La etapa senior va de los nueve años y nueve meses hasta los trece. En este punto se supone que al perro le queda menos de un 25% del total de su esperanza de vida.
6. Un perro anciano se haya en una situación ya de cuidados geriátricos, pues a partir de los 13 años ya se ha superado la esperanza de vida media perruna.

Esta guía es prácticamente idéntica para los gatos. Que se clasifican en: gatitos, junior, prime, maduros, senior y ancianos.
Por supuesto, esta clasificación condiciona la “edad real” de nuestras mascotas, igual que el tamaño y la raza. Pues, por ejemplo, puede que un perro junior que padezca sobrepeso sea, a efectos médicos, más viejo que un perro adulto en perfectas condiciones. En ese caso lo que cuenta no es lo que dice el DNI de tu perro o la fecha en la que nació, sino la edad que lleva por dentro.
Por eso es importante que “escuchemos” a nuestras mascotas y seamos capaces de leer más allá de la cartilla del veterinario, teniendo en cuenta cómo vive, cuáles son sus rutinas y cómo está su carácter.